martes, 4 de agosto de 2009

Puntos suspensivos

Cuando alguien inicia cualquier tipo actividad lo más lógico es que se imagine acabándola y disfrutando de la satisfacción de haber logrado su objetivo. Sin embargo existen muchas personas, de entre las cuales me autoproclamó líder absoluto, que no logramos finalizar ninguna labor. No lo hacemos a propósito, simplemente sucede así.

Podría citar múltiples episodios sin concluir a lo largo de mi vida, pero creo que con solo mencionar algunos se entenderá perfectamente a lo que me refiero. Empezaré por orden cronológico. Recuerdo con mucho agrado, cuando tenía siete años, los cursos y talleres de verano que realizaba la empresa para la cual mi madre trabajaba.

Tenía la facilidad de escoger entre una gran variedad de disciplinas. Como artes plásticas, bailes, deportes y manualidades. Aunque no logro evocar el motivo me decidí por practicar Karate. Durante el primer entrenamiento esperaba realizar una pelea, pero el maestro solo se dedico a explicar detalladamente los fundamentos teóricos.

Este arte marcial consiste en el uso de la fuerza, la respiración, el equilibrio, la postura y especialmente en la coordinación de todas las anteriores. Claro está, que mis compañeros y yo no le prestamos la más mínima atención. Nosotros solo queríamos lanzar puñetes y patadas, tal como habíamos visto en las películas y series de televisión.

En las siguientes sesiones practicamos la técnica de la Kata, que se basa en ejecutar golpes al aire contra adversarios imaginarios. Hasta que llegó el día esperado, el primer enfrentamiento. A temprana edad solo basta con conocer a alguien tan solo cinco minutos para considerarlo tu amigo, y así lo hice con un compañero de aquella clase.

Para esta primera lucha, por coincidencias de la vida, el oponente fue mi nuevo amigo. Estábamos frente a frente y empezamos. La pelea no duro mucho porque sucedió algo inesperado. Luego de lanzarnos algunos golpes inofensivos, aquel niño me pateo abajo, ahí, donde solo los hombres descubren el verdadero significado del dolor.

Inmediatamente lo empuje, y al verlo en el suelo, sin pensarlo mucho le lancé una patada con las pocas fuerzas que me quedaban. Eso fue suficiente para que el instructor diera por finalizado el encuentro. Días más tarde me entere que ese agresivo infante tenía el brazo enyesado. Me asuste mucho, nunca retorne a aquellas lecciones de Karate.

Años después, cuando tenía 10 para ser exactos, intente con el fútbol. Eran las vacaciones de medio año de 1994 y mi amigo Renzo era arquero de su categoría en las divisiones de menores de club Alianza Lima. Muchas veces intento convencerme para que lo acompañe. Pero yo, y esto que quede claro, jamás fui fanático de los deportes.

Nuestros padres eran muy cercanos. Organizaban parrilladas muy divertidas, de las cuales nos escapábamos para ir a los videojuegos. En una de estas reuniones mi madre quedo convencida de que era una mala idea que no haga nada de provecho durante el receso escolar. Por lo cual, a la siguiente semana ya estaba inscrito en el club.

En un inicio no quería ir, desde pequeño fui simpatizante del equipo rival, el club Universitario de Deportes, y sentí que estaba cometiendo una traición. Pero no había marcha atrás, ya estaba registrado. Así fue como empecé a entrenar en una cancha maltratada de La Victoria, que en realidad más parecía un estacionamiento abandonado.

No fue una mala experiencia, un mes paso bastante rápido. Además los jugadores profesionales entrenaban cruzando la calle y la verdad me resulto entretenido poder ver de cerca a los futbolistas que solo veía por televisión. Sin embargo decidí que no quería continuar con esa actividad, porque hacer deporte cansa y yo soy demasiado flojo.

Al llegar a los 18 años, mis aficiones eran totalmente distintas a las de mi niñez. En realidad solo tenía una, me había convertido en un apasionado de la música. Me encantaba el rock, y será así hasta el día de mi muerte. Soñaba con estar en un escenario tocando frente a miles de personas frenéticas. No quería ser famoso, solo quería ser rockero.

Siempre he sido bueno ahorrando, no me gusta malgastar el dinero. Ese año, con mucho esfuerzo, para mi cumpleaños me hice un regalo a mi mismo, una guitarra electroacústica. El instrumento más preciado para todo aspirante a músico. Debido al apoyo de algunos amigos músicos pude aprender un par de acordes, pero eso no fue suficiente.

La teoría musical era muy aburrida para mí. Finalmente deje de intentarlo. Quizás no poseía ese talento especial o solo era falta de ambición por conseguir lo deseado. Además olvide mencionar algo muy importante, creo sufrir de pánico escénico. Pero aun no lo he comprobado porque no he estado frente a grandes multitudes.

Esto fue difícil de explicar para mí, pues vivo obsesionado con que todo quede perfecto. Tal vez ese sea el punto de partida de mi problema, tal vez a mitad del camino me doy cuenta, de forma inconsciente, que no voy a lograr aquella perfección anhelada, lo cual me motiva a abandonar distintos proyectos. Nunca termino lo que empie…

* Suena: Yesterday, Today, Tomorrow - Black Label Society

jueves, 16 de julio de 2009

Larga vida a los Jinetes

Este día rendiré honores a una banda que es buena, realmente buena, honesta y muy fuerte. Por más de veinte años han venido captando fanáticos alrededor del mundo, vendiendo más de 100 millones de álbumes en el proceso. Son considerados como los iniciadores del movimiento clandestino que se convertiría en una de las fuerzas más influyentes en la historia del rock.

A mediados de los 80's el entorno musical se encontraba rodeado de bandas como Ratt o Poison, hasta que surgió una banda que se atrevió a no usar maquillaje, se atrevió a no repetir ¡oh baby! en cada una de sus canciones, el nombre de esa banda es Metallica. Ellos han sobrevivido a la fama, la moda y la tragedia. Además de haber luchado contra sus propios demonios.

Pensar en la época antes de Metallica, nos remonta a bandas en donde todos tenían el cabello alborotado y usaban lycra, era horrible. Bueno no todos, Black Sabbath, Motorhead, eran buenos, pero realmente la situación era desesperante, hasta que llego una banda con cuatro muchachos normales, polos, jeans y un sonido que rompía cráneos. Ellos cambiaron el Metal para siempre.

Metallica dejó de ser una banda de garaje para convertirse en un fenómeno global, para cuando comenzaron a transmitir los sencillos en la radio y a filmar los videos musicales, ellos ya habían labrado un promisorio futuro en la historia del Heavy Metal. Su música esta impregnada de sonidos violentos, que reflejan la ira de los adolescentes, el suicidio, la adicción a las drogas, la enfermedad mental y la violencia política.

Para Metallica el rock significa tocar duro, tanto en el escenario como fuera de él. Sus letras rompen todos los tabúes, su espíritu es la rebelión pura. El secreto de la banda yace en la fuerza y en la integración de las muy peculiares personalidades de sus cuatro integrantes, lo cual gracias a una visión musical intransigente y a la lealtad tenaz de sus fieles seguidores la convirtió en la banda de Heavy Metal más popular del mundo.

Su amor por la bebida se convirtió en leyenda. La prensa se burlo de ellos, llamándolos Alcohólica. Su vida desordenada y caótica cuando estaban de gira no afectaría en nada el ritmo de Metallica. En medio del caos debieron enfrentarse a la mala suerte y a la tragedia. Rehusándose a terminar con la banda cuando un autobús acabo con la vida del excéntrico bajista Cliff Burton.

Además de verse tremendamente afectados por un accidente pirotécnico. El desastre sobrevino mientras realizaban un concierto en el estadio olímpico de Montreal, en donde su vocalista James Hetfield sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en su mano izquierda y ambos brazos, pues se había parado encima de una torre de cuatro metros de altura que lanzaba una llamarada de 3200 grados.

Superándolo todo crearon un modelo de maestría para el Heavy Metal, donde sobresale el no compromiso y la franqueza. Y aunque luego de una transición musical muchos aseguraban que estaban muertos y enterrados, todavía continúan vivos y rockeando. Metallica no muestra ninguna señal de fatiga, se encuentran más fuertes que nunca y han retornado con una gira de conciertos alrededor del mundo.

Mostrando una revitalización y un nuevo espíritu de colaboración, para su noveno álbum, Death Magnetic. Desde el principio el Rock and Roll ha sido una fuerza indetenible de revolución, pero a pesar de eso el Rock tiene la característica de unirnos. El Rock los hizo uno hace más de dos décadas, y en la actualidad Metallica continúa haciendo lo que más le gusta, tocar en vivo.

* Suena: Master of Puppets - Metallica

martes, 14 de julio de 2009

Introspección

Hoy es martes, un martes cualquiera. Me despierto desorientado, no encuentro nada de comer en la cocina. Enciendo el televisor como de costumbre, aunque no lo vea, creo que lo hago simplemente porque me da la sensación de que no estoy solo. Pienso en lo extraño que se siente no ir más a la universidad, nunca más, ni tener que lidiar con el cobrador de combi porque no tengo sencillo.

Además es un alivio no tener que viajar con el codo de algún tipo en la cara. Aquel que sube a pedir tu colaboración porque su mujer esta muy enferma en el hospital y que muy gentilmente te muestra una receta médica que data de 1980. No tengo que preocuparme por ensuciar mi ropa con los charcos dejados por la lluvia mientras corro desesperado para intentar llegar a clases.

Regreso a mi habitación para lanzarme de nuevo en la cama, total no tengo un lugar a donde ir. Sigo formando ideas sin sentido en mi mente, sin saber absolutamente nada de lo que me depara el futuro. Me gusta no saber que pasará mañana, la emoción de lo impredecible, porque cada día es una nueva oportunidad. Además sino sé lo que puede ocurrir, no tengo motivos para preocuparme.

Se que hoy no la veré, es probable que nunca la vuelva a ver. Me siento atrapado, como un pescado en las redes del marinero, porque ambos hemos sido sorprendidos por una trampa, una trampa eminentemente pasiva que nos impide desplazarnos y en la cual finalmente solo nos queda rendirnos. Recuerdo cuando era libre, cuando no dependía de su mirada para sentirme vivo, cuando no esperaba su sonrisa para ser feliz.

Mientras pasa el tiempo, los segundos van muriendo inevitablemente. Salgo de casa porque me canse de pensar, camino sin rumbo porque no puedo dejar de hacerlo. Prendo un cigarro, en mi constante desafió a la muerte, y continúo deambulando. Así pasó un día común, con horas de aburrimiento interrumpidas por momentos de reflexiones innecesarias. Hoy es martes, un martes cualquiera.

* Suena: Otro día para ser – Hermética

Una larga historia

Era una tarde de sábado, una tarde como cualquier otra. En Lima la selección nacional de fútbol esperaba el inicio de las eliminatorias, el vendedor preparaba su catálogo de productos, los policías se encargaban de mantener el orden público y la seguridad, mientras que las bailarinas practicaban sus movimientos.

Siempre recordare aquel sábado, pero aun no es momento de entrar en detalles porque esta larga historia recién empieza. Resulta que algunos días antes me dejaron una tarea bastante difícil. Ese ciclo de estudios me tocó un nuevo curso de números, no era una catástrofe pero sí me causaba muchas molestias.

Dicho sea de paso una de las razones para escoger mi especialidad fue que se suponía no incluía nada relacionado con las ciencias exactas. Eso creía yo, pero estaba equivocado, muy equivocado. En realidad no era algo tan complicado como el algebra elemental, que para mí, de elemental no tiene absolutamente nada.

Signos, símbolos, teorías de conjuntos, ecuaciones, matrices, series, operaciones binarias, términos constantes, todos juntos en la búsqueda de variables, incógnitas y demás fantasmas matemáticos. La naturaleza no es igual de generosa con todos los humanos; algunos poseen gran inteligencia, otros menos. Yo no entendía nada.

Desde hace mucho tiempo que los números y yo no nos llevamos bien, se podría decir que somos enemigos radicales. Me tienen mala voluntad, me desean el mal porque cada vez que nos encontramos solo me traen problemas. Bueno, como mencione antes, el trabajo que me asignaron no era sobre algo tan complejo como el algebra.

Pero aún así necesitaba de una calculadora. Aquí surgía un inconveniente pues la última que tuve fue victima del paso de los años, de múltiples caídas y de unas baterías sulfatadas. Tenía que salir a comprar una nueva, y pensé aprovechar el viaje para conseguir un libro, “La ciudad de los cazadores tímidos” de Tom Spanbauer.

Como de costumbre, durante los fines de semana intentaba recuperar el sueño perdido de los días anteriores. A mediodía cuando desperté, el teléfono no paraba de sonar por lo que no me quedo más alternativa que levantarme de la cama. Camino hacia la sala para contestar, mientras pienso por qué no hay nadie en mi casa.

Al tomar el auricular reconozco la voz inmediatamente. Era mi madre, me dice que salió a un almuerzo con sus amigas y me recuerda que si quiero salir de compras, debo hacerlo temprano. Antes de que el tráfico se ponga más pesado. Ya había perdido toda la mañana y parte de la tarde, así que deje la flojera de lado.

Una vez en la calle me detuve en una bodega para comprar unos cigarros, no hay nada mejor para una tarde fría. Sigo mi camino y justo cuando llego al paradero escucho que alguien me llama, con un silbido particular. Cuando doy media vuelta me encuentro con Kbzon, un viejo amigo al cual no veía hace varios años.

Como era lógico teníamos mucho de que conversar debido al largo tiempo que habíamos dejado de vernos. Pero como ya era tarde le pedí que me acompañe a realizar mis diligencias. Esa noche iniciaban las eliminatorias para el mundial de fútbol y no quería perderme el primer partido del seleccionado patrio.

Sin pensarlo mucho accedió, pero me solicitó que antes pasemos por un lugar, como aquel sitio se encontraba en la misma ruta no tuve ningún problema, fue así que empezó nuestro recorrido. Es preciso resaltar que Kbzon era un personaje muy singular, divertido por naturaleza, una de las personas más graciosas que he conocido.

Esa no era su característica más representativa, debido a que mi buen amigo tiene la costumbre de fumar marihuana. Por ese motivo, fue más que evidente para mí, cual era el lugar al que pretendía ir. Tal parece que él también iba de compras. No mencionare lugares específicos pues no es mi intención incitar a nadie al consumo.

No soy quien para juzgar su hábito, acepto a mis amigos tal y como son. Además seria muy hipócrita de mi parte criticarlo, pues alguna vez yo también he caído en la tentación, que puedo decir, he sido un joven curioso. No me arrepiento de nada, pero eso quedo en el pasado. Entonces, continuamos con nuestro rumbo.

En el camino fuimos conversando de todo y de nada, hasta que llegamos al punto de venta. La transacción fue más rápida de lo que pensé, no demoramos ni cinco minutos. Debo reconocer que al llegar estaba un poco nervioso, pero al darme cuenta de que el intercambio se realizo velozmente me sentí más tranquilo.

Cuando nos retirábamos sentí que aquella desconfianza inicial no significaba nada, me creí un valiente con nervios de acero, ahora puedo hacerlo todo me dije. Esa sensación no me duraría mucho. No habíamos avanzado ni dos cuadras cuando escuche el sonido de un motor muy cerca de nosotros.

Supuse que era algún vehiculo que iba en nuestra dirección, nada de que preocuparse, otra vez estaba equivocado. Pude ver de reojo a dos policías motorizados que se acercaban a toda velocidad. Mis reflejos, que no siempre son muy buenos, esta vez me ayudaron porque pude sacar a tiempo mi pie izquierdo del camino.

Luego de salvar mi extremidad inferior de ser brutalmente aplastada, le dije muy amablemente al oficial que tuviera mas cuidado al conducir. Entonces reflexione un momento ¿Por qué se detuvieron? Maldición nos estaban siguiendo, inmediatamente entre en pánico, empezó la taquicardia. Jamás me sucedió algo semejante.

Hay momentos en la vida en los que todo parece tener sentido, ese no fue uno de esos momentos. De forma grosera ambos policías nos pidieron nuestros documentos, mientras mi corazón seguía latiendo con un ritmo acelerado. Claro está, que no los entregamos en ese instante. Preferimos poner excusas incoherentes.

De nada nos sirvió hacernos los locos porque sin previo aviso registraron nuestras pertenecías hasta que dieron con la droga en la mochila de Kbzon. Yo estaba perturbado, sin embargo mi compañero permanecía de lo más relajado y comenzó a recriminar a los agentes del por qué nos intervenían de esa manera.

Obviamente, él sabía muy bien lo que decía, pues resultaba ilógico que no fueran directamente donde los vendedores. Simularon llamar a la comisaría para que envíen un patrullero, el cual nunca llego. Luego alegaron que todos los efectivos se encontraban en los alrededores del estadio dispuestos a custodiar el orden.

Se hizo evidente que solo buscaban asustarnos y conseguir una propina. Sin perder más tiempo les dimos un par de billetes y salimos del inconveniente, es más hasta le devolvieron a mi amigo su paquete de hierba. Siempre supe que existían policías corruptos pero esto ya era el colmo. Al menos nos libramos del problema.

Después del susto ya me había olvidado de las cosas que tenía que comprar, así que caminamos un rato burlándonos de lo que acababa de suceder. Más tarde a Kbzon se le ocurrió que podríamos ir a ver un espectáculo para caballeros, en un inicio no entendí a donde íbamos, pero al final decidí seguirlo.

Se trataba de un club nocturno, para ese momento ya estaba entrada la noche y no tuve ningún inconveniente con ver el espectáculo. Nunca había ido a ninguno de esos lugares por lo que me resulto divertido. Una vez dentro pude apreciar diversos tipos de rostros en el público, desde los más inofensivos hasta los más intimidantes.

Todos aquellos lujuriosos esperaban la salida de las protagonistas de la noche, jóvenes mujeres con prendas diminutas ceñidas al cuerpo. En la barra algunos ansiosos beben cerveza y todo tipo de licores, mientras esperan miran por televisión la antesala del encuentro inicial de las eliminatorias para el seleccionado peruano.

De repente las luces van bajando hasta que el lugar queda casi en la oscuridad, de fondo una música suave empieza a sonar, luces de colores alumbran el escenario, esa es la señal que da inicio al show. Sale la primera bailarina vestida de secretaria, no quiero ser injusto pero era tan fea que haría llorar a una cebolla.

Es el momento de la segunda danzante, esta vez vestida de enfermera. Tampoco era muy agraciada, me parece que para quitarse el hipo solo hacía falta que se mire al espejo. Esto se estaba convirtiendo en una tortura. Decidí retirarme del lugar, pensé que si salía en ese instante llegaría a casa antes del segundo tiempo del partido.

Me acerque a mi amigo para avisarle que ya me iba. Estaba aburrido y no pensaba quedarme más tiempo, pero me detuvo e insistió en que veamos a una bailarina más y nos iríamos juntos, así que acepte. Nuevamente la música, las luces y hace su aparición la siguiente chica, esta vez vestida de una erótica colegiala.

Aquella joven llevaba una blusa con un nudo sobre el ombligo y una falda diminuta, eso me llamo más la atención. Empezó con su danza y desde un inicio se notaba que ella tenía más experiencia, hacia movimientos más elaborados y aunque no era una gran belleza, su baile era el más sensual que había visto esa noche.

Sin lugar a dudas puedo asegurar que no estaba preparado para lo que estaba apunto de apreciar. La desnudista encendió un sin número de velas. Luego la cera derretida terminaba sobre su cuerpo, un acto por demás doloroso que me impresiono, pero eso no era nada comparado a lo que veería a continuación.

Aquellas velas terminaron introducidas en cada uno de los orificios de toda su anatomía. Literalmente me dejo con la boca abierta. Nada podía superar lo que había visto, por lo que ya no tenía ningún motivo para continuar en aquel lugar. Salí del club con Kbzon alucinados con el último show. Luego nos despedimos y por fin pude regrese a casa.

La vida sigue su propio curso. Ahora que lo pienso detenidamente, mientras más tiempo pasa menos cambian las cosas. Terminé la universidad sin necesitar de la calculadora para aprobar ese curso. Sigo enemistado con los números. Jamás leí aquel libro. La selección de fútbol quedo fuera del mundial nuevamente.

Siempre existirán jóvenes en busca de sustancias ilegales, así como policías dispuestos a intimidarlos para quitarles algunos billetes y finalmente las bailarinas continuaran deleitando a sus ocasionales espectadores con sus refinados bailes. Nunca se sabe cuando un día común y corriente puede llegar a sorprenderte.

* Suena: Crazy - Aerosmith

martes, 30 de junio de 2009

El Hombre-Orquesta

No recuerdo la fecha exacta en la cual me encontraba realizando algunos trámites en la RENIEC, tampoco viene al caso, el hecho es que al terminar este complicado papeleo burocrático descubrí que es posible mostrarle una sonrisa a la adversidad. Siendo las 11 de la mañana, más o menos, en uno de los centros de comercio más visitados en el centro de Lima, las galerías están a puertas abiertas esperando la llegada del público.

En el Mercado Central existe un hombre que no puede pasar desapercibido, a pesar de que muchos lo conocen, pocos saben su nombre. Éste peculiar personaje, es un músico callejero y su historia no tendría nada de particular de no ser por el hecho de que es una persona minusválida. ¡Que bien toca! exclamó la niña, mientras se acerco a dejarle unas monedas, él solo atino a agradecerle con una sonrisa.

Al ver tal espectáculo me detuve a observarlo por unos minutos. Algunos de los habituales visitantes de esta zona comercial que se encuentran realizando compras se acercan para escucharlo mejor, y es que su destreza para tocar un timbal destartalado y un instrumento de viento improvisado, hecho con una botella de plástico, es digna de ser escuchada y como si no fuera suficiente también canta.

Muchas personas van y vienen, de pronto un par de pequeños que se dedican a cuidar y limpiar autos en la vía pública se dejan llevar por el sonido de los timbales y de manera espontánea se ponen a bailar, lo cual arranca las carcajadas de los transeúntes, y es un incentivo para que más gente se aproxime y retribuya con algunos céntimos el trabajo de este músico del pueblo.

Al retirarme del lugar no pude dejar de pensar en las actitudes que tomamos las personas ante circunstancias adversas, las que se pueden resumir en dos: por un lado los que viven siempre insatisfechos con la queja permanente en la boca y acaban llenos de amargura; y por el otro los que, como este músico callejero, son capaces de disfrutar cada detalle de la vida y mantienen un espíritu admirable de superación.

* Suena: Mejor morir en pie – Tierra Santa

Visión Mórbida

Érase una vez un joven estudiante que debido a un proyecto universitario se vio en la obligación de crear un blog, ese joven soy yo. Nunca antes se me había ocurrido llevar un registro de mis anécdotas, comentarios o críticas respecto a diversos hechos, ya sean reales o no. Pero aquella asignación no me dejó otra alternativa, tenia que darle vida a lo que ahora llamo Visión Mórbida.

Claro está, para los que me conocen, que la pereza y el descuido me hicieron abandonar este intento de agenda personal. En este día, varios años después, retorno al blog para reunir diversos artículos, algunos más actuales que otros. Además tengo el objetivo de establecer un diálogo con aquellos que tropiecen por aquí, o por lo menos intentarlo.

Como lo dije antes jamás se me cruzo por la mente, y ante este nuevo compromiso se me presento una gran incógnita ¿Cómo se debe de llamar mi blog? Después de varias horas, sentado frente a la computadora sin tener la más mínima idea de cómo empezar, la respuesta llego de repente.

Aquel nombre debería englobar mi percepción del mundo, mi manera de ver a las personas, mi punto de vista de los elementos que puedo apreciar, es decir todo aquello que capto a través de mis sentidos. Sin embargo, considero que el más representativo de los componentes del mecanismo perceptivo es la vista, por ser el sentido mediante el cual se pueden captar imágenes y representarlas.

Mediante el sistema visual se recopilan estímulos para que el cerebro pueda comenzar el proceso de reconstruir distancias, colores, movimientos y formas. A través de ella me nutro de múltiples fuentes de información que me permiten interpretar el mundo que me rodea, darle origen a la identidad a este blog y expresar mi enfoque personal, mi visión mórbida.

Niñas y niños no lo intenten en casa, soy un profesional.

* Suena: The Ecstasy of Gold - Ennio Morricone